El nuevo mecanismo europeo de liquidación de bancos

Tras más de medio año de que los gobernantes europeos empezasen a pergeñar la idea de una unión bancaria que evitase que los desmanes del sistema financiero arrastrasen a los Estados miembros en caso de colapso, esta semana los ministros de Economía de los 17 países que conforman la zona Euro han acordado uno de los pilares de esta unión: el mecanismo de liquidación de entidades en dificultades. Una de las principales causas del retraso en su aprobación han sido las elecciones legislativas alemanas. La Canciller Merkel no ha dado su brazo a torcer ya que no veía con buenos ojos que el debate sobre la unión bancaria pudiese irrumpir en su campaña electoral con los votantes alemanes muy sensibles a cualquier movimiento que signifique aportar más fondos a la Unión Europea.

La posición de fuerza de Alemania se ha vuelto a hacer presente en el debate sobre el mecanismo de liquidación. El bloque de países más afectados por la crisis de deuda quería un fondo cuantioso y que su puesta en funcionamiento fuese inmediata, pero los negociadores alemanes han conseguido finalmente que la creación definitiva del mecanismo se retrase hasta 2026 y que el aporte económico lo realicen los propios bancos que en caso de problemas serán quienes recibirán inyecciones de capital.

Otra muesca que ha grabado Alemania en el acuerdo es que la última decisión en cuanto a las liquidaciones bancarias la tomará el Consejo Europeo, el órgano en el que están representados los jefes de Gobierno de los países miembros y no la Comisión. De este modo, Alemania, con su peso político en este foro tendrá mayor influencia en la toma de decisiones. La Comisión Europea, pese a estar compuesta por un comisario de cada país tiene un perfil más técnico y funcionarial y teóricamente es más independiente de los gobiernos. Por ello Alemania prefiere que sea el Consejo quien tome estas decisiones.

El mecanismo de liquidación solo podrá usarse para rescatar bancos en unas condiciones muy específicas ya que su finalidad es otra. Está diseñado para respaldar los depósitos de los clientes de las entidades en caso de que estos colapsen. El objetivo es que en caso de una nueva crisis que hiera de muerte a alguna entidad financiera, los depositantes con menos de 100.000 euros tengan garantizado el dinero que les pertenece y que puedan disponer de él en un plazo mínimo desde la quiebra del banco en que lo tengan guardado.

El mecanismo de liquidación comenzará a recibir aportes de las entidades financieras a partir de 2016. El proceso de creación del fondo se ha proyectado a 10 años vista con incrementos anuales de 5.500 millones de euros que suministrarán los bancos de los 17 países que integran la zona Euro y aquellos de aquellos otros estados miembros que quieran acogerse al fondo. Para cuando el mecanismo esté completo, el fondo contará con 55.000 millones de euros (una cuantía que solo supera en 5.000 millones la mitad del dinero puesto a disposición por la UE para el rescate de la banca española).

El fondo que respaldará el mecanismo de liquidación estará compartimentado, es decir, que cada país miembro tendrá acceso a un determinado porcentaje del mismo en función del peso de su sistema financiero dentro del marco europeo. Antes de su puesta en marcha todavía será necesaria la sanción por el Parlamento Europeo, el cual de momento se ha mostrado contrario al acuerdo, por ello, es probable que el mecanismo aún sufra modificaciones antes de que comience a operar.

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