El futuro no tan halagüeño de Facebook

Con mil millones de usuarios en el bolsillo, Mark Zuckenberg, el creador de la red social más popular del planeta, Facebook, puede presumir de tener la vida solucionada. Su fortuna personal cuenta bastantes ceros (se presume que supera los 19.000 millones de dólares) y no parece que haya tocado techo.

Sin embargo, la red es voluble como ya lo ha demostrado con otros productos. Y los responsables de Facebook lo saben. Los informes de investigación de mercado de la compañía revelan que los usuarios más jóvenes no se sienten atraídos por la red social. Prefieren otros canales por los que navegar (dura competencia las de Twitter y Twenti) y a los que dedicar su tiempo. Y sin que hayan saltado necesariamente las alarmas, no deja de ser un toque de atención a un buque que parece gozar de gran fortaleza.

Y si los potenciales usuarios de Facebook empiezan a no estar totalmente convencidos con la oferta de la red social, menos aun parecen estarlo las empresas. Los informes internos de Facebook revelan que la inversión de tiempo y esfuerzo en la red puede estar tocando techo. Con millones de usuarios pululando por las azules páginas de Facebook era normal que las empresas acudieran a cautivar clientes. Sin embargo, la singular forma de operar en la red social implica que tengan que dedicar demasiados esfuerzos para obtener rentabilidades no demasiado claras. En otras palabras: las empresas están descubriendo que todo el trabajo llevad a cabo por sus community manager con la intención de atraer y fidelizar usuarios y, por ende, aumentar las ventas no es tan efectivo y rentable como esperaban. Sobre todo, porque dichos esfuerzos no se traducen en ventas palpables.

Son solo unos pequeños avisos que detectan ciertas tendencias de futuro. Y además, parten de los canales internos de Facebook donde, es más que evidente, están los primeros interesados en poder perpetuar lo más posible el funcionamiento de una de las empresas más rentables de los últimos tiempos y que tuvo una espectacular salida a Bolsa.

Nada indica que las tendencias puedan invertirse a corto plazo y el interés de los estudios revela, sobre todo, que es necesario seguir reinventándose cuando se trata de un producto digital. La red tiende a canibalizar a sus grandes éxitos y muchos se miran en el espejo de Second Life, una de las plataformas más relevantes de los primeros años del milenio donde la gente interaccionaba con total libertad gracias a que podía crearse sus propios avatares. Sin embargo, la invasión de las empresas y, por ende, el abuso de los espacios publicitarios llevó a los usuarios a un progresivo abandono que terminó por convertir la plataforma en un extenso páramo virtual apenas habitado.

Para los expertos de Facebook, nada mejor que cultivarse en las teorías que se apoyan en los usos y gratificaciones que proporcionan el consumo de este tipo de productos entre sus usuarios. Mientras estos encuentren beneficios en aparecer en la red social, seguirán utilizándola. En caso contrario, no tardarán en hallar otro lugar más interesante al cual acudir para compartir gustos, opiniones, fotos y estados de ánimo.

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