El futbol un deporte para ricos

El futbol es el deporte rey, o al menos eso es lo que siempre hemos oído, apto para grandes, pequeños, flacos, gordos, hombres, mujeres, ricos y pobres, sin embargo parece que esto último está cambiando desde hace tiempo.

A pesar que el sector del fútbol parece haber sido uno de los pocos que ha capeado el temporal de la crisis, a nivel público nos referimos ya sabemos que Ronaldo y Messi no tienen el gusto o mejor dicho, el disgusto de conocerla, algo está cambiando también en las gradas de los estadios, cada vez son más y más las localidades que quedan vacías esperando que alguien cante gol desde ellas. El motivo, pasar una tarde de fútbol en ocasiones se está convirtiendo en un capricho que solo algunos “elegidos” pueden permitirse.

Todos los aficionados saben que hay encuentros cuyas entradas cuestan más, y es que no se trata de partidos, sino en muchas ocasiones se habla de espectáculo por el que la gente está dispuesta a pagar cantidades astronómicas, y esos los clubes de fútbol, lo saben.

No es una sorpresa el precio al que pueden ascender unas entradas para ver por ejemplo un partido Real Madrid – Barcelona, cifras que en ocasiones dan escalofríos más con los tiempos que corren, cosa que en ocasiones los propios jugadores no hacen por mucho o poco que el aficionado haya pagado.

Sin embargo, de vez en cuando nos llevamos sorpresas como la que los aficionados del Osasuna vivieron en el partido de liga contra el Real Madrid el pasado 14 de diciembre, ver a su equipo si ser abonados les costó la friolera de entre 115€ y 125€, prácticamente las mismas cifras que si de un clásico se tratase.

En la misma línea de precios, estuvieron las localidades para el partido del 23 de noviembre que enfrentó al Real Madrid con el Almería, entradas que llegaron a ascender hasta los 190€, y donde la más barata no bajo de 150€.

Con estos datos está claro que el mundo del futbol vive en una realidad paralela a la que sobrevive el resto de España, el futbol español mira hacia otro lado, y no precisamente a Europa, donde las entradas cada vez son más y más baratas.

Si las directivas piensan en cantidades astronómicas para los fichajes, el aficionado va a tener también que pensar en otras cifras igual de desorbitadas, las de cómo pagar una afición que cada vez empieza ser más propia de ricos y menos del pueblo, solo hay que ver partido tras partido filas enteras de localidades vacías.

Al final el futbol sí que es de verdad el deporte rey, porque solo los más pudientes son los que cantan desde los mejores asientos de los estadios los goles de su equipo.

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