El fracaso de Isla Mágica

Sumamente discretos han sido los recuerdos del vigésimo aniversario del magnífico 1992, año en el que España consiguió reunir dos eventos del máximo nivel mundial, como fueron los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla. Año también en el que se puso en marcha la primera línea de AVE que unió Madrid con la capital andaluza. Quizá haya sido la crisis, cuyas noticias y evolución son capaces de eclipsar otras cuestiones. O quizá que parte de la herencia de aquel glorioso año fue el inicio de una crisis muy similar a la que ahora padece el país.

O quizá porque algunas herencias están directamente envenenadas. Así parece que sucede con Isla Mágica, el parque temático que aprovechó las infraestructuras dejadas por la Expo en la isla de La Cartuja y que apenas ha logrado levantar cabeza desde entonces.

Isla Mágica fue un concepto que nació prácticamente al mismo tiempo que la Exposición Universal. Una vez acabada esta había que buscar una forma de aprovechar las instalaciones levantadas para la ocasión, aunque no es menos cierto que la normativa de las exposiciones universales conlleva el desmantelamiento de sus pabellones. No obstante, una vez que la isla de La Cartuja estaba urbanizada, nada mejor que seguir aprovechando el supuesto tirón del evento anterior y convertirlo en un polo de atracción turística.

Para ello, sobre los restos de la Expo se levantaron diferentes atracciones que conformaron, alrededor del Lago de España, el “Parque de los Descubrimientos”. Se trataba de explotar la relación de Sevilla con el Nuevo Mundo y ambientar el parque temática en el siglo XVI. Y si en un primer momento se pensó en reutilizar los pabellones que permanecieron en La Cartuja, sobre todo, los autonómicos, los elevados gastos de adecuación y mantenimiento obligaron a replantear el proyecto inicial. Finalmente, el nuevo parque se inauguró en 1997, dando inicio a una nueva etapa en la que, año tras año, se fueron añadiendo nuevas atracciones y acometiendo remodelaciones constantes.

Sin embargo, desde su inauguración, las cifras de visitantes no han permitido ni amortizar las inversiones realizadas ni ofrecer rentabilidad. De hecho, en solo cuatro años (de 1997 a 2000), se pasó de contar con más de un millón de visitantes (el pico lo marca el año 1998 con 1.300.000 personas) a poco más de 800.000. Cantidades escasas para un parque levantado a base de créditos y que, poco a poco, mientras crecía la competencia, fue perdiendo relevancia en el sector de los parques temáticos españoles.

Las dificultades económicas se han ido solucionando durante los quince años de vida del parque mediante subvenciones directas e indirectas de dinero público (los terrenos sobre los que se asienta pertenecen a la Junta de Andalucía, quien los cedió durante 50 años a cambio de un canon anual), quitas (el ICO realizó una quita del 80% de las deudas en 2004) y condonaciones. No obstante, la caída de visitantes sufrida desde el año 2008, en gran parte, motivada por el estallido de la crisis, mantiene la precaria situación del parque cuyos accionistas empiezan a plantearse la venta, principalmente Cajasol, propietaria del 70% de las acciones.

En 2012, la crisis bancaria lleva a Cajasol a, primero, fusionarse con otras entidades para crear Banca Cívica y, luego, a ser absorbida por La Caixa. El nuevo organismo, CaixaBank, se hace cargo del parque temático sevillano que cuenta con una deuda de 15 millones de euros, tras ser rescatado en 2011 por Banca Cívica, entidad que le concedió diez millones de euros para evitar un segundo concurso de acreedores.

El proceso de venta era inevitable, por lo menos, para enjugar algo de las deudas contraídas. El parque se sitúa lejos de las cifras de visitantes necesarias para ser rentable (1.200.000 de personas), cuenta con 600 puestos de trabajo y apenas abre 95 días al año en 2013.

A primeros de diciembre de 2013, Isla Mágica ha sido vendida por CaixaBank al grupo francés Looping Group, precisamente propiedad de la entidad financiera Caisse d’Epargne (Caja de Depósitos y Consignaciones). Con experiencia en la gestión de estaciones de esquí, compite en el sector de los parques temáticos a través de la compañía Grevin & Cie que cuenta con una veintena de instalaciones repartidas por Alemania, Francia, Holanda y Reino Unido. El mas conocido es el Parque Astérix (1,5 millones de visitas al año) que, quizá, deje la Galia por unos días para visitar Sevilla.

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