El espejismo de la prestación por desempleo de los autónomos

Tras varios años de reivindicación, la Ley 32/2010, publicada en noviembre de 2010, reguló las prestaciones por desempleo de los trabajadores autónomos cuando se producía el cese de actividad. Sin embargo, y aunque la ley dice lo contrario, lo cierto es que los trabajadores por cuenta propia tienen serias dificultades a la hora de cobrar el paro.

Según los datos de la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE), que recogen la información del Ministerio de Empleo y Seguridad Social sobre los solicitantes de la prestación por cese de actividad, de las 2.310 solicitudes al respecto realizadas el pasado año solo 362 han sido aceptadas. El volumen de solicitudes denegadas en primera instancia asciende a 1.203, mientras que 63 fueron desistidas y 681 están pendientes de resolución.

Para poder cobrar la prestación por desempleo establecida para los trabajadores autónomos se deben cumplir una serie de requisitos. Por supuesto, el primero de ellos es estar afiliado y en situación de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. Pero, además, es preciso haber cotizado las cuantías correspondientes a la protección por Accidentes y Enfermedades Profesionales durante un periodo mínimo y continuado de por los menos doce meses justo anteriores al cese de actividad.

También es preciso encontrarse en situación legal de cese de actividad, acreditando la disposición activa del trabajador de reincorporarse al mercado laboral y suscribiendo un compromiso de actividad. Por último, no se puede haber cumplido la edad que da derecho a recibir pensiones por jubilación y se debe estar al corriente de pago de las cuotas a la Seguridad Social.

La prestación debe ser gestionado con el organismo (una mutua laboral, generalmente) que el autónomo haya elegido para cubrir sus contingencias profesionales. Dicha mutua es la que debe decidir si se cumplen los requisitos solicitados. En caso de que la respuesta sea positiva, se tiene derecho a dos meses de prestación cuando se haya cotizado entre 12 y 17 meses. Los siguientes tramos de prestaciones son de tres meses para cotizaciones de entre 18 y 23 meses, cuatro meses, entre 27 y 29 meses cotizados; cinco meses, entre 30 y 35 meses cotizados; seis meses, entre 36 y 42 meses cotizados; ocho meses, entre 43 y 47 meses cotizados y doce meses de paro si se han cotizado más de 48 meses. El subsidio que corresponde a los autónomos es del 70% de la base reguladora por la que se ha cotizado.

Condiciones todas ellas que, con los datos del ministerio en la mano, han llevado a la UATAE a calificar la prestación de los autónomos como un “espejismo”. No les falta razón a la vista de los datos. Más aún cuando, a la hora de darse de alta en la Tesorería de la Seguridad Social como trabajador por cuenta propia, son los mismos funcionarios los que admiten las dificultades para acceder al subsidio y la inconveniencia de pagar un dinero extra para intentar conseguir unas prestaciones que no están garantizadas.

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